Primero ke todo: §aludo§, terrícolas. Nuevos espacios para mi -dícese- admirable locura se abren. Me pregunto para qué necesita uno espacio cuando termínome agobiando con tan poco.
Reedición y creación de ciertos escritos que, dicen por ahí ciertas lenguas amigas, merecen medio aplauso (lamitad, me refiero) verán ustedes aquí plasmados. Pasmados mis ojos de cansancio están. Algunos se sentirán quizás extrañados ante mi motivación de escritura, y les digo pues que ese motivo me hace lo que soy.
Depresivo encontrarán éste, mi nuevo y gratuito -en teoría- espacio. El cual, como dije una vez, es "un espacio para lo que nadie ve de mi; un espacio para lo que queda de cordura; un espacio de censura fiel, mediocre frenesí, dulce agonía y aterciopelada ternura... ¿te acordarías tú de mí?". Ciertamente mediocre e infantil -sí, lo admito-, pero me gusta -¿"Kitch" tal vez?-.
Y ahora, un texto keme gustó...Desde que lo hice, sesta es primera vez que le hago un retoque:
***Una noche tuve un sueño. Y al despertar soñé con tu voz. Soñé con alguien; soñé que Dios existe, soñé con amor. Soñé con frases infinitas, voces letradas, dulces de remolino y frases trilladas. Una musa díjome su nombre, y yo sólo dije "oye...". Sus palabras ilumináronme el camino, y cual niño la segui por las estrellas hasta despertar.
Soy felíz, porque existe alguien como tú. -Quién lo diría! La vida dice y hace con dolor. Mas en mí es dulce el dolor de sentir. Dichosa la roca, dichoso el hombre que tiene alma. Dichoso el hombre que nace para morir...Y dormir...así mis manos tibias acariciarán sus fríos labios en noches blancas de luces y sombra...***
Críticas constructivas serán bienvenidas...
martes, marzo 21, 2006
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